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  • ¿Qué estamos haciendo mal, entonces?, suele ser la pregunta de cada padre desesperado que busca mantener un diálogo fluido con sus hijos, pero que a pesar de todos los esfuerzos no lo logra. Es por esta razón que te comparto algunos consejos que quizá te pueden ayudar a encontrar la respuesta a estas preguntas.


  • 1. Prestar atención antes de enfrentar

    Muchas veces como padres nos vemos sobrepasados con las actitudes de nuestros hijos: entrar sin saludar, andar con audífonos todo el tiempo, estar tendido sobre la cama sin hacer nada, son sólo algunas de las cosas que sacan de quicio a cualquier adulto. Sin embargo, mi consejo es prestar atención a lo que es realmente importante. Vigilar los cambios de ánimo, las tristezas ocultas, sus intereses y otros aspectos, son más importantes que un grito para que baje el volumen de la música. Con esto quiero decir, que seas capaz de leer el fondo y/o razón de la actitud, antes de corregirla.
  • 2. Respetar su intimidad

    A nadie le gusta que a sus espaldas comenten los problemas que le afectan. Si tu hijo tiene un problema, convérsenlo como padres, pero nunca lo comentes con tus amistades, mucho menos si es en tono despectivo o de burla. Solo lograrás aislarlo aún más.
  • 3. Evita sermones "hechos"

    Frecuentemente nos damos cuenta que estamos repitiendo sin parar los mismos sermones que nos dieron cuando éramos jóvenes. Evítalo, hazle saber que lo amas pero que las cosas que está haciendo pueden dañarlo y en su caso, felicítalo cuando vaya por buen camino; nada puede ser del todo malo en esta etapa.
  • 4. Respuestas claras

    No permitas que tu hijo "tenga" salir en busca de las respuestas que necesita, hablar de manera clara y de frente, te ahorrará un buen dolor de cabeza en el futuro. Conversa de todos los temas de manera abierta, con naturalidad y sin prejuicios, respeta sus tiempos y escucha cada una de sus inquietudes ¿quién mejor que tú para entregarle respuestas con experiencia?
  • 5. Escucha

    Muchos adolescentes sienten que son poco escuchados, recuerda que los tiempos cambian y si bien puede que los problemas que enfrenten compartan la misma esencia, es mejor ser receptivo.
    Por sobre todo, nunca olvides que tu hijo en este preciso momento adolece de muchas cosas, no permitas que además adolezca de padres receptivos, amorosos, siempre dispuestos a escuchar y a solucionar los problemas como equipo. Te invito también a leer estos dos artículos:
    Con buena comunicación, ¡mejora tu relación con tus hijos!Consejos para dialogar con adolescentes sin enloquecer en el intento


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